Katowice y COP25 en Chile

El inicio de la 24ª Conferencia de las Partes (la llamada “Cumbre del Clima”) en Katowice, Polonia, no era muy auspicioso: no sóolo las emisiones de CO2 habrán aumentado este año luego de cuatro años a la baja, sino que el evento ocurría pocas semanas después de que un informe del IPCC evidenciara que los compromisos de los países ante el Acuerdo de París son muy insuficientes para alcanzar la meta de estabilizar la temperatura global con un aumento no superior a los 2ºC. Como golpe de gracia estaba el hecho de que la sede, Katowice, está en el medio de la zona carbonífera de Silesia, y los anfitriones polacos defendían su derecho a asegurar independencia energética. Ese fue el preámbulo de dos semanas marcadas por el lobby de EE.UU., Rusia, Arabia Saudita y Kuwait para que las conclusiones del informe no determinen restricciones a su propio derecho a explotar sus recursos fósiles.

El acuerdo final entre los 197 delegados define un “libro de reglas” (algo así como una hoja de ruta) para implementar el Acuerdo de París. Uno de los temas más esperados, referidos a cómo se viabilizaría el comercio internacional de emisiones, fue bloqueado por Brasil (el séptimo mayor emisor de gases de efecto invernadero a nivel mundial), debido a la forma como se contabilizarían ciertas emisiones y quedó postergado para la siguiente Cumbre.

Para Chile, la noticia más relevante fue la confirmación de Santiago como la sede de la COP25 (en una fecha a definir, ya que la original “topa” con la APEC en nuestro país). Lo anterior representa una oportunidad histórica de liderazgo en este tema, y más allá del entusiasmo de quienes abogan por mostrar tal o cual avance de Chile, lo cierto es que hay varios temas críticos que relevar para que esta Cumbre represente un punto de inflexión en la trayectoria de descarbonización que la economía mundial requiere:

 Aumento de las metas de reducción de emisiones: el NDC de Chile (el compromiso de reducción de emisiones del país bajo el Acuerdo de París) está entre los más laxos del mundo. Si el mundo tomara nuestra referencia, la temperatura del planeta se estabilizaría sobre los 5ºC. Tanto la reforma del impuesto verde en el proyecto de modernización tributaria como la propuesta de ley de cambio climático deben aumentar la ambición de la mitigación climática del país, y ser explícitos en cómo esta “baja” a nivel de cada sector de actividad económica.

• El rol de la transparencia en la información: uno de los pocos temas donde EE.UU. tiene un rol relevante en las negociaciones climáticas es en asegurar que la calidad de la información de emisiones/reducciones de cada país asegure condiciones mínimas de transparencia y de evitar “doble conteo” de reducciones. Y ahí, Chile será un referente obligado para América Latina y el mundo en desarrollo, siguiendo, por ejemplo, su liderazgo en el caso forestal.

• El rol del sector privado: Chile exhibe en el tema de cambio climático gran coherencia de las políticas públicas de gobiernos de distinto signo, y una de esas manifestaciones ha sido el engagement activo del sector público con el sector privado, incluyendo por cierto a los representantes de la sociedad civil. A diferencia de las COP de Cancún y Lima (la de Buenos Aires está en la prehistoria de las negociaciones), aquí el involucramiento privado puede marcar la clave de cómo transformar una agenda altamente politizada en una donde los acuerdos encuentren “terreno fértil” en el sector que finalmente termina operacionalizando las reducciones requeridas.

• Diplomacia climática: es uno de los aspectos más complejos. Tradicionalmente, pero no necesariamente, las COP son presididas por los ministros de medio ambiente de los países, y en general, “sacar adelante” acuerdos en las Cumbres Climáticas demanda tonelaje político mayor (tal fue el caso del rol de Laurent Fabius, clave en el Acuerdo de París el 2015). Las críticas a Michał Kurtyka en Katowice representan más la regla que la excepción en pasadas COP. Lograr compromisos de las administraciones de Trump o Bolsonaro es más viable con sensibilidades políticas más afines a este gobierno, pero alcanzar acuerdos con 200 países de agendas diversas demanda equipos, expertise y liderazgo de primera línea.



Categories: Cambio Climático


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